
Señales inequívocas de la verdadera Cruz de Cristo: la serenidad, un hondo sentimiento de paz, un amor dispuesto a cualquier sacrificio, una eficacia grande que dimana del mismo Costado de Jesús, y siempre —de modo evidente— la alegría: una alegría que procede de saber que, quien se entrega de veras, está junto a la Cruz y, por consiguiente, junto a Nuestro Señor. (Forja, 772)
Ayudame a estar junto a tu Cruz, que nunca olvide que por ese dolor llega la Salvación. Concede que cada uno podamos cargar con nuestra Cruz con alegría. Vamos juntos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario